Vamos para Quebec
lundi, novembre 20, 2006
jeudi, novembre 16, 2006
Francización y universidades
El tema de la francización y de las universidades es bien interesante. Finalmente a mi no me dieron francización, el agente de inmigración me dijo en pocas palabras que no diera lata y fuera a buscar oficio; a Patricia le hicieron la evaluación y la colocaron en el tercer nivel. Inicialmente estaba en la U. Laval, le toco con un grupo de gente no muy agradable, había muchos colombianos, y como es natural, reaccionaron como todo buen colombiano que se encuentra con un compatriota en el exterior: sin colaboración, sin amabilidad, sin preocupación, como si ella fuera de un planeta desconocido. No es que todos los colombianos seamos así, pero muchos si lo son, y debo decir que a nosotros nos fue de maravilla porque quienes nos recibieron en este país son nuestros compatriotas y nunca podremos dejar de agradecer todo lo que hicieron por nosotros, pero la verdad, en espíritu de unión si que nos pifiamos; si no estamos en la rosca (vgr, el grupo de refugiados que llega en combo), nos fregamos. Luego de tres días de clase en la U, a Patricia le dijeron: “qué pena, nos equivocamos, no tenemos cupo para usted, pero le tenemos un cupito en el Cégep”; aclaro que el nivel de francés que Patricia percibió en la U era bastante alto, las clases eran intensas y el grupo de personas, a pesar de su arrogancia y actitud deprimente, tenían un muy buen nivel de francés y eso hacía que la dinámica del grupo fuera muy interesante. Nada mejor para un inmigrante en Québec que quiere aprender francés, que hacer la francización en la U. Laval. Con algún malestar, Patricia se dirigió al Cégep, y bueno, una historia diferente, la mayoría de las personas de su grupo (ojo, tercer nivel de francización), no tenían un buen nivel, muchos nisiquiera estaban interesados en aprender (iban por la plata), y casi no tenían escolaridad. Para remate, las profesoras no tenían liderazgo y el resultado es que en clase la gente hablaba más español que francés. Como aclaración de este punto quiero contar que en la clase había una chica irakí que cuando no entendía algo en francés, se lo explicaban en español para que entendiera. Había gente mayor, y gente muy joven, una heterogeneidad al extremo. La gente a veces no iba a clase, un personaje de estos llegó a decir : “yo pa’qué voy a esa clase, mejor aprendo francés en la calle”, muchos de ellos (90% aprox.), viven de la ayuda social y trabajan sin declarar impuestos. En fin, un ambiente ideal para el aprendizaje. De todas formas, Patricia aprendió mucho y su nivel mejoró indudablemente. Luego de pasar este suplicio, hizo un examen para clasificar al cuarto nivel, el de escritura, y acá las cosas son 100% diferentes, el grupo es comprometido, las profesoras son serias, el nivel es mucho más alto. Al respecto de toda esta historia, lo que observamos es que al Cégep van más que todo las personas que no tienen un título profesional, cuyo nivel de francés no es muy bueno, y casi que el 100% de las veces, las personas que vienen como refugiados, a Patricia le dieron la opción de empezar de inmediato en el Cégep, o esperar el siguiente curso en la U. Con el objetivo de poder avanzar rápido escogió ir al Cégep, pero al que le llegue a tocar esta situación, ya tiene algunos elementos para decidir. En realidad fue muy molesta la situación, pero finalmente está estudiando, avanzando en su conocimiento y eso es lo importante. Luego de terminar la francización, uno puede seguir avanzando un poco más, puede uno estudiar en el instituto Fénix, o en la Louis Joillet, o en la U. Evidentemente en la U es caro, pero la diferencia en la calidad puede ser importante, mientras en Fénix uno paga CAD45 por unas 6-8 horas por semana durante unos tres meses, (si no me equivoco), en la U. Laval se pagan unos CAD400 por dos horas por semana por los mismos tres meses, en la Fénix el sistema es libre, nadie te revisa si aprendes ni tienes examenes, cada uno es el artífice de su formación; en la U el sistema es académico. Como nota final quiero decir que aunque el nivel era más alto en la U, la gente era “pupy” (la mayoría inmigrantes colombianos independientes), finalmente en el Cégep era un poco mejor el grupo en cuento a calidad humana, claro es sólo una nota aclaratoria y no quiero generalizar. En la U, Patricia llegó el primer de clase, se sentó en una silla y luego de un rato se le acercó un personaje rumano (hombre), y le dijo : “debes pararte, esa es mi silla”, ella, como persona pacífica que es, se paró y se cambió de silla. Quiero dar mil gracias al Señor que me libró de esto, porque no sé que hubiera hecho, seguramente, al escuchar esto hubiera examinado con atención la silla por todas lados con minucia y finalmente hubiera dicho, perdón, me pude decir su nombre?, luego de escuchar su nombre y hacer una segunda observación minuciosa seguro hubera dicho: Qué raro, no encuentro en ninguna parte de la silla una inscripción con su nombre, seguramente se equivocó de silla y debe ser otra. Suerte y éxitos amigo rumano.
